jueves, 20 de enero de 2011

Reproducción en microorganismos

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Observa y analiza las imágenes.
Lee muy bien los textos acerca de la reproducción en microorganismos, para socializar en clase.
Se realizará evaluación de comprensión de lectura, acerca del texto sobre el VIH. En tu cuaderno realiza un resumen de la lectura, ¿Qué es el VIH y como podememos evitar su contagio?


Realiza este ejercicio en tu cuaderno (Recuerda las reglas de 3, tanto simple como compuesta).
4 microbiólogos en  2 horas  colorean 520 placas donde se observan células. ¿Cuántos microbiólogos se necesitarán para colorear 1757 placas en 3.5 horas?

 

Reproducción en bacterias






Reproducción en protistos (Plasmodium)





Trichomona vaginales. Protisto de transmisión sexual



Reproducción en protistos (Paramecio)






Reproducción en hongos






Reproducción en virus






Reproducción en Ameba



Reproducción en Euglena


Reproducción en Virus



Reproducción en Plasmodium


Tipos de Reproducción


Reproducción de las bacterias

Generalmente las bacterias se reproducen por bipartición o fisión binaria.

Tras la duplicación del ADN, que esta dirigida por la ADN-polimerasa que se encuentra en los mesosomas, la pared bacteriana crece hasta formar un tabique transversal separador de las dos nuevas bacterias.
Pero además de este tipo de reproducción asexual, las bacterias poseen unos mecanismos de reproducción sexual o parasexual, mediante los cuales se intercambian fragmentos de ADN.
Esta reproducción sexual o parasexual, puede realizarse por transformación, por conjugación o por transducción.
1.- TRANSFORMACIÓN: Consiste en el intercambio genético producido cuando una bacteria es capaz de captar fragmentos de ADN, de otra bacteria que se encuentran dispersos en el medio donde vive.

2.- CONJUGACIÓN: En este proceso, una bacteria donadora F+ transmite a través de un puente o pili, un fragmento de ADN, a otra bacteria receptora F-. La bacteria que se llama F+ posee un plasmido, además del cromosoma bacteriano.

3.- TRANSDUCCIÓN: En este caso la transferencia de ADN de una bacteria a otra se realiza a través de un virus bacteriófago, que se comporta como un vector intermediario entre las dos bacterias.

Reproducción en hongos:
La gran mayoría de los hongos producen esporas como medio para asegurar la dispersión de la especie y su supervivencia en condiciones ambientales extremas. Así pues, la espora es la unidad reproductiva del hongo y contiene toda la información genética necesaria para el desarrollo de un nuevo hongo.
Conocemos dos tipos de esporas:
Las asexuales, que suelen ser resistentes a la sequedad y a la radiación, pero no especialmente al calor, por lo cual no tienen período de latencia. Pueden germinar cuando hay humedad, incluso en ausencia de nutrientes.
Las sexuales, más resistentes al calor que las asexuales, aunque no tanto como las endosporas bacterianas, suelen presentar latencia, germinando sólo cuando son activadas, por ejemplo por calor suave o alguna sustancia química.
En los hongos hay dos formas de reproducción: sexual y asexual, aunque en algunas especies coexisten ambas formas en el mismo organismo (holomorfo), denominándose estado perfecto o teleomorfo a la forma sexual y estado imperfecto o anamorfo a la asexual.
Así, los hongos que presentan reproducción sexual se denominan hongos perfectos y los que sólo tienen (o sólo se les conoce) reproducción asexual se denominan hongos imperfectos.
Reproducción asexual:
Los elementos de propagación asexual (esporas asexuales) pueden generarse de forma interna, redondeándose la célula del interior de la hifa y quedando rodeada por una gruesa pared para luego desprenderse (clamidiosporas) o bien formándose en el interior de una estructura denominada esporangio que al madurar se rompe liberando las esporas (esporangiosporas). También pueden generarse de forma externa, como una producción de la hifa en vez de como una transformación (conidiosporas) y suelen formarse en estructuras diferenciadas de la hifa (conidióforos). La variedad de las estructuras productoras de conidios es inmensa y se utilizan como característica fundamental en la clasificación.
Reproducción sexual:
En la formación de esporas sexuales intervienen una gran variedad de estructuras y la reproducción sexual difiere notablemente entre los diversos grupos de hongos. Así, en los Zygomycetes es por medio de unas hifas especializadas llamadas gametangios, en los Ascomycetes se producen a través de unas células con aspecto de saco denominadas asco, en los Basidiomycetes intervienen células especializadas denominadas basidios, etc.
En líneas generales dos núcleos haploides de dos células (gametos) se unen formando un huevo (cigoto) diploide que por meiosis da lugar a cuatro núcleos haploides. En este proceso suele haber recombinación genética (existe un intercambio de genes).
Si los hongos poseen en el mismo micelio núcleos complementarios capaces de conjugarse se llaman hongos homotálicos y si necesitan núcleos procedentes de micelios diferentes se llaman hongos heterotálicos.



Reproducción en protistos

Las diatomeas y algas pardo-doradas son organismos unicelulares y por lo general se reproducen asexualmente, pero en algunos casos también lo hacen por singamia (la unión de gametas en la fertilización).
Las algas verdes tienen ciclos reproductivos a menudo complejos. En especies con ciclos sexuales, las gametas de tipos de apareamientos opuestos pueden ser similares en tamaño y estructura(isogamia), diferentes en tamaño pero ambos móviles (anisogamia) o diferentes en tamaño y uno de ellos habitualmente el más grande, no móvil (oogamia).
Algunas algas verdes tienen alteración de generaciones, en el cual una fase haploide se alterna con una diploide. La primera produce gametas haploides que se fusionan para formar el cigoto. El cigoto produce esporas (una sola célula que, a diferencia de una gameta, puede producir un organismo adulto sin combinarse con otra célula) por división meiótica. En los organismos con alteración de generaciones, la espora haploide germina.
Los mohos mucilaginosos también se reproducen por la formación de esporas. Los mohos acuáticos lo hacen tanto sexual como asexualmente.
Los otros dos grupos de protistas fotosintéticos son las algas pardas y rojas, y las dinoflagellata.

Multiplicación de los virus

Ciclo Lítico:Fijación: El virus se une a la membrana de la célula
Penetración: El virus introduce su ácido nucleico en la célula
Eclipse: Síntesis de cápsidas y ácidos nucleicos
Ensamblaje: Los ácidos nucleicos se introducen en la cápsida
Liberación: Los nuevos virus salen al exterior rompiendo la membrana
celular

Ciclo Lisogenico: Igual que el ciclo lítico pero entre las fases de penetración y
eclipse hay una fase de latencia de la que el virus permanece
inactivo
Texto
El virus de inmunodeficiencia humana (VIH)

Lee muy bien este texto, ya que con él, se realizará una evaluación de comprensión de lectura

 
El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es el causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), una afección del sistema inmunológico.
El VIH es un microorganismo que ataca al sistema de defensas y hace que la persona sea vulnerable a males que ponen en peligro la vida.
Aunque todavía no hay cura para el VIH y el SIDA, una nueva generación de fármacos ayuda a que las personas que viven con el virus tengan calidad de vida y retrasen la aparición de la enfermedad.
EL VIH
VIH – el virus de inmunodeficiencia humana – ataca el sistema inmunológico, el que precisamente está encargado de defender al cuerpo de las infecciones.
El virus ataca un tipo de células blancas en particular llamadas células CD4+. Secuestra dicha célula, implanta sus propios genes en el ADN de la célula, y la utiliza para fabricar más partículas del virus. Éstas, a su vez, infectan otras células.
Las células CD4+ huésped eventualmente muere, aunque los científicos no saben exactamente cómo sucede esto.
La capacidad del cuerpo para combatir las enfermedades aminora a medida que el número de CD4+ se reduce, hasta llegar a un punto crítico en el que se establece que el paciente sufre de SIDA – el síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
El VIH es un tipo especial de virus llamado retrovirus. Aunque más sencillos que los virus ordinarios, los retrovirus tienden a ser más difíciles de combatir.
Implantan sus genes en el ADN de las células que atacan, de manera que la célula huésped se reproduce en células que también contienen el virus.
Los retrovirus hacen réplicas de sus genes en las células atacadas con un alto nivel de errores. La velocidad a la cual se reproduce el VIH resulta en un acelerado ritmo de mutación del virus a medida que se disemina.
Más aun, el revestimiento que envuelve la partícula del VIH está compuesto del mismo material que algunas células humanas, lo que dificulta que el sistema inmunológico pueda distinguir entre las partículas virales y las células saludables.  
INFECCIÓN
El VIH está presente en la sangre, los fluidos sexuales y la leche materna de alguien infectado con el virus. Es transferido cuando estos fluidos infectados penetran el sistema de otro individuo.
Cómo se contrae el virus:
A través del coito desprotegido con alguien infectado.
Al compartir jeringas e instrumentos de tatuaje y “piercing” con alguien infectado.
Al recibir una transfusión de sangre infectada.
Al permitir el contacto de fluidos infectados con una herida o llaga.
Los bebés de madres seropositivas pueden contagiarse durante la gestación y el parto, o a través de la leche materna.
El VIH está presente en la saliva de una persona infectada, pero no en cantidades suficientes como para transmitir la infección. Una vez los fluidos se secan, el riesgo de transmisión del virus es casi nulo.
Los principales métodos para prevenir el contagio de VIH son no tener relaciones sexuales con alguien que es o pueda ser, seropositivo, y el uso de condones de látex.
Los condones de látex son esencialmente impermeables a las partículas del VIH. Si son utilizados apropiadamente y con regularidad son considerados altamente efectivos en la reducción del riesgo de transmisión. Sin embargo, ningún método diferente a la abstinencia sexual es 100% seguro.
Consumidores de drogas intravenosas pueden reducir el riesgo de contagio del VIH evitando el intercambio de agujas.
Etapas iniciales
Alrededor de la mitad de las personas que contraen el VIH padecen de síntomas similares al de un resfriado entre las primeras dos y cuatro semanas de ser infectadas. Los síntomas incluyen fiebre, fatiga y erupciones cutáneas, dolor en las articulaciones, jaquecas y nódulos linfáticos inflamados.
El conteo de células CD4+ representa el número de células CD4+ por milímetro cúbico de sangre. Este número se reduce a medida que el virus progresa.
Un sistema inmunológico saludable tiene entre 600 y 1.200 células por milímetro cúbico de sangre. Si se reduce a 200, se considera que el paciente tiene SIDA.
La “carga viral” es el número de partículas de virus por mililitro de sangre. Inicialmente, llega a su apogeo a medida que el virus se reproduce rápidamente en el torrente sanguíneo.
Algunas personas con VIH pueden vivir durante varios años sin desarrollar el SIDA, sintiéndose saludable y sin señales obvias del virus.
Otras pueden padecer de síntomas como la pérdida de peso, fiebres y sudores, frecuentes infecciones fúngicas, erupciones cutáneas y pérdida de la memoria.  
Desarrollo del SIDA
A medida que el sistema inmunológico se deteriora, pierde la capacidad de combatir enfermedades. Cualquier infección puede resultar fatal.
Personas seropositivas son más susceptibles a enfermedades como la tuberculosis, la malaria, la neumonía y el herpes. Se hacen más vulnerables a medida que cae el conteo de sus células CD4+.
Los pacientes con el VIH también son presa de las llamadas “enfermedades oportunistas”. Estas son infecciones ocasionadas por bacterias comunes, hongos y parásitos que organismos sanos pueden combatir, pero causan serios malestares y, en algunos casos, la muerte en personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Algunas de éstas suelen ocurrir a diferentes niveles de conteo de células CD4+. La mayoría se activan cuando el conteo de CD4+ baja a 200, el nivel que define la contracción del SIDA.
Si se dispone de cuidados médicos completos, los pacientes reciben fármacos que tratan y previenen algunas de estas infecciones. Sin embargo, estos medicamentos pueden ser costosos y causar reacciones adversas.
Las infecciones más comunes que afectan a los pacientes con VIH.
Afta y herpes
Afta (o candidiasis) es una infección fúngica que por lo general afecta la boca, la garganta o la vagina.
El virus del herpes simplex puede ocasionar el herpes oral (ulceraciones en los labios) o herpes genital. Ambas infecciones son comunes, pero su incidencia aumenta entre personas con VIH y puede inclusive ocurrir entre aquellos que tengan un conteo alto de células DC4+.
Tuberculosis
La tuberculosis es la principal causa de muerte entre pacientes con SIDA en el mundo. Muchos países enfrentan epidemias paralelas de VIH y tuberculosis.
Es ocasionada por una bacteria portada por muchas personas, pero solo unas desarrollan la enfermedad. Portadores de la tuberculosis que son seropositvos son 30 veces más propensos a desarrollar la enfermedad que otros.
La tuberculosis primero ataca los pulmones, pero puede extenderse a los nódulos linfáticos y el cerebro.
Síntomas: tos intensa, dolor de pecho, expectoración de sangre, fatiga, pérdida de peso, fiebre, sudores nocturnos.
Cáncer del sistema inmunológico
Personas infectadas con el VIH corren mayor riesgo de contraer cánceres del sistema inmunológico conocidos como linfomas no Hodgkin o linfocíticos.
Estos pueden afectar cualquier parte del cuerpo, incluyendo la médula y el cerebro, y pueden resultar fatales en el transcurso de un año.
Pueden ocurrir a cualquier nivel de conteo de células CD4+. Generalmente se tratan con quimioterapia.
Síntomas: Nódulos linfáticos inflamados, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso.
Lesiones malignas. (SK)
Sarcoma de Kaposi (SK) es una enfermedad asociada con el cáncer común entre hombres con el VIH.
Produce lesiones rojas o púrpuras principalmente en la piel. También puede infectar la boca, los nódulos linfáticos, el tubo gastrointestinal, y los pulmones – donde puede resultar fatal.
Por lo general afecta a pacientes con un conteo de células CD4+ por debajo de 250. Puede resultar más seria en casos de conteos más bajos.
Síntomas: Lesiones, respiración corta si afecta los pulmones, sangrado si ocurre en el tubo gastrointestinal.
Neumonía
La neumocistosis es una infección oportunista que causa neumonía. Por lo general se concentra en los pulmones pero también puede afectar los ganglios, el bazo, el hígado o la médula ósea.
Ha sido una de las principales causas de mortalidad en pacientes con VIH, pero ahora puede ser evitada y tratada con medicamentos. Ocurre generalmente en personas con un conteo de células CD4+ inferior a 200.
Síntomas: Fiebre, tos seca, congestión de pecho, dificultad para respirar.
Infecciones cerebrales
Pacientes con VIH también pueden ser vulnerables a dos infecciones que comúnmente afectan el cerebro.
La toxoplasmosis, causada por un parásito encontrado en animales y que produce lesiones en el cerebro.
La criptococosis, causada por un hongo (Criptococo) que se encuentra en el suelo – factor de la meningitis.
Es una infección en el revestimiento de la médula y el cerebro que puede producir coma y la muerte.
Esas infecciones son más comunes en personas con un conteo de células CD4+ inferior a 100.
Síntomas: Jaquecas, fiebre, problemas visuales, náusea y vómito (ambos), debilidad en un lado del cuerpo, dificultad en el habla y el caminar, cuello rígido.
Infección intestinal
Mycobacterium avium complex (MAC). Una infección causada por bacterias en el agua, polvo, suelo y heces de ave.
MAC ataca el revestimiento intestinal y puede extenderse a la sangre y por todo el cuerpo. Ocurre en pacientes con conteo de células CD4+ inferior a 75.
Síntomas: Calambres estomacales, náusea y vómito, seguido de fiebres, sudores nocturnos, pérdida de apetito, pérdida de peso, fatiga y diarrea.
Riesgo de ceguera
Citomegalovirus (CMV) es una infección viral relacionada al virus del herpes.
En pacientes infectados con VIH produce retinitis – la destrucción de células de la retina en el fondo del ojo. Si no se trata conduce a la ceguera.
CMV puede ser controlada con fármacos. El virus también puede afectar otras partes del cuerpo.
Es raro en personas con un conteo de CD4+ superior a 100, y más frecuente en aquellas con conteos inferiores a 50.
Síntomas: Agudeza visual reducida, flotadores (manchas negras en la visión), visión borrosa y puntos ciegos.   





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